En resumen

Las tareas clave del cierre contable de una empresa: inventario, amortizaciones, periodificaciones, provisiones y conciliaciones.

El cierre contable es el proceso por el que una empresa revisa y ajusta su contabilidad al final del ejercicio para que refleje fielmente su situación. De él salen las cuentas anuales y el resultado sobre el que se calcula el Impuesto sobre Sociedades, así que un cierre hecho con prisas suele traducirse en errores que después cuesta corregir.

1. Revisión de existencias e inventario

Las empresas con mercancías o materias primas deben comprobar las existencias reales a fecha de cierre y valorarlas correctamente. Las diferencias entre el inventario físico y el contable deben analizarse, y si hay productos obsoletos o deteriorados conviene reflejar ese deterioro de valor.

2. Amortizaciones

Los elementos del inmovilizado (maquinaria, equipos informáticos, vehículos, instalaciones) pierden valor con el uso y el paso del tiempo. En el cierre hay que registrar la amortización del ejercicio de cada elemento, aplicando criterios coherentes y dentro de los límites que admite la normativa fiscal para que el gasto sea deducible.

3. Periodificaciones

Los ingresos y gastos deben imputarse al ejercicio en que se devengan, con independencia de cuándo se cobren o se paguen. Un seguro anual pagado en octubre, por ejemplo, corresponde en parte al año siguiente. Ajustar estas partidas evita que el resultado del año quede inflado o reducido artificialmente.

4. Provisiones y deterioros

  • Clientes de dudoso cobro: revisar las deudas antiguas y registrar el deterioro de las que difícilmente se cobrarán.
  • Litigios y responsabilidades: dotar provisiones si existen riesgos probables y cuantificables.
  • Garantías y devoluciones: estimar los costes futuros asociados a ventas ya realizadas.

5. Conciliaciones

Antes de cerrar hay que conciliar los saldos bancarios con los extractos, y los saldos de clientes y proveedores con la información real de cobros y pagos pendientes. También conviene cuadrar las cuentas de Hacienda y Seguridad Social con los modelos presentados durante el año.

6. Cálculo del Impuesto sobre Sociedades

Con el resultado contable ya ajustado se calcula el gasto por Impuesto sobre Sociedades, teniendo en cuenta los ajustes fiscales (gastos no deducibles, diferencias temporarias, bases imponibles negativas de años anteriores y posibles deducciones).

7. Plazos posteriores al cierre

Para una sociedad cuyo ejercicio coincide con el año natural, el calendario habitual es:

  • Formulación de las cuentas anuales por los administradores: en los tres meses siguientes al cierre.
  • Aprobación por la junta general: dentro de los seis meses siguientes al cierre.
  • Depósito en el Registro Mercantil: en el mes siguiente a la aprobación.
  • Presentación del Impuesto sobre Sociedades: en los veinticinco días naturales siguientes a los seis meses posteriores al cierre.

Anticiparse es la clave

Muchas de estas tareas se simplifican si la contabilidad se ha llevado al día durante el año. Empezar a preparar el cierre en noviembre, en lugar de en marzo, permite además detectar a tiempo decisiones que pueden afectar al resultado y al impuesto. Si quieres que revisemos el cierre de tu empresa, podemos ayudarte a organizarlo.