Darse de alta como autónomo es el primer paso legal para empezar a facturar por tu cuenta, y aunque el proceso no es especialmente complicado, conviene hacerlo en el orden correcto y sin dejar cabos sueltos. Un error de fechas o un olvido en algún trámite puede generar sorpresas desagradables más adelante, así que merece la pena dedicar un rato a entender bien el proceso antes de lanzarte.

Antes de darte de alta: qué conviene tener claro

Antes de rellenar el primer formulario es recomendable tener resueltas varias cuestiones: a qué actividad te vas a dedicar exactamente (porque de ahí se deriva el epígrafe fiscal que te corresponde), si vas a trabajar desde un local o desde casa, si vas a facturar a empresas, a particulares o a ambos, y si tu actividad requiere algún permiso o colegiación previa. Estas decisiones condicionan el resto de trámites, así que no conviene precipitarse.

También es el momento de valorar, aunque sea de forma orientativa, cómo van a evolucionar tus ingresos los primeros meses, porque esa previsión influye en la base de cotización que elijas al darte de alta en la Seguridad Social.

Alta en Hacienda: el modelo censal

El primer trámite formal es la declaración censal ante la Agencia Tributaria, que se presenta mediante el modelo 036 o su versión simplificada, el modelo 037. En este documento comunicas que vas a iniciar una actividad económica, indicas el epígrafe o epígrafes del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) que corresponden a tu negocio, y eliges el régimen de IVA y de IRPF que te va a aplicar.

Este paso es importante porque, entre otras cosas, determina si vas a repercutir IVA en tus facturas, si estás dentro de algún régimen especial y qué tipo de retenciones te corresponden. Un error en esta elección puede arrastrarse durante meses hasta que se corrige.

Alta en la Seguridad Social (RETA)

El segundo trámite es el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), que se gestiona a través de la Tesorería General de la Seguridad Social. En este momento eliges tu base de cotización, que determina tanto la cuota mensual que vas a pagar como las prestaciones a las que tendrás derecho en el futuro (jubilación, incapacidad temporal, etc.).

Desde hace unos años, el sistema de cotización tiene en cuenta los rendimientos netos previstos, por lo que conviene hacer una estimación realista de tus ingresos y ajustar la base en consecuencia, sabiendo además que existe la posibilidad de cambiarla varias veces al año si tu previsión se desvía de la realidad.

Otros trámites que pueden ser necesarios

Según el tipo de actividad, es posible que tengas que completar algún trámite adicional antes de empezar a operar. Entre los más habituales están:

  • Licencia de actividad o comunicación previa en el ayuntamiento, si vas a abrir un local.
  • Colegiación en el colegio profesional correspondiente, para determinadas profesiones reguladas.
  • Alta en el registro sanitario, si tu actividad está relacionada con la manipulación de alimentos.
  • Contratación de un seguro de responsabilidad civil, obligatorio o recomendable según el sector.
  • Solicitud del certificado digital, imprescindible para relacionarte con la Administración de forma telemática.

Plazos y errores habituales que conviene evitar

El alta en Hacienda debe presentarse antes de iniciar la actividad, mientras que el alta en la Seguridad Social tiene un plazo específico desde el inicio de esa actividad; ambos plazos y los procedimientos concretos pueden sufrir ajustes normativos, por lo que conviene confirmarlos en el momento de hacer la gestión. Un error frecuente es empezar a facturar antes de haber completado ambos trámites, lo que puede generar recargos o problemas de cobertura.

Otro fallo habitual es no coordinar bien las fechas entre el alta censal y el alta en el RETA: aunque no tienen por qué coincidir exactamente, sí deben guardar una relación coherente con el inicio real de la actividad. También es común elegir un epígrafe genérico que no encaja bien con la actividad real, lo que puede generar confusión de cara a futuras revisiones.

Darte de alta como autónomo no es un trámite que deba generar ansiedad, pero sí merece atención porque las decisiones que tomas en ese momento (régimen de IVA, base de cotización, epígrafe) te van a acompañar durante bastante tiempo. Si tienes dudas sobre cómo encaja tu caso concreto en todo este proceso, en ACA Auditores podemos ayudarte a revisarlo antes de dar el paso.