El periodo de prueba es una de las cláusulas más habituales en los contratos de trabajo, y también una de las que genera más dudas, tanto para empresas como para trabajadores. Permite a ambas partes comprobar, durante los primeros tiempos de la relación laboral, si el puesto y el candidato encajan realmente, con unas reglas especiales que no aplican al resto del contrato. Conocer bien su funcionamiento evita errores que pueden acabar generando conflictos innecesarios.
Qué es y para qué sirve
El periodo de prueba es un tramo inicial del contrato de trabajo durante el cual tanto la empresa como el trabajador pueden dar por finalizada la relación laboral sin necesidad de alegar causa alguna y, con carácter general, sin derecho a indemnización. Su finalidad es permitir que la empresa valore si el trabajador se adapta al puesto, y que el trabajador compruebe si las condiciones reales del empleo se ajustan a lo esperado. No es obligatorio pactarlo, pero cuando se incluye, debe figurar por escrito en el contrato para que tenga validez.
Duración del periodo de prueba
La duración máxima del periodo de prueba no es una cifra única para todos los casos: depende de lo establecido en el convenio colectivo de aplicación y, en su defecto, de los límites generales previstos en el Estatuto de los Trabajadores, que además distingue entre distintos supuestos, como el tamaño de la empresa o la cualificación del puesto, por ejemplo técnicos titulados frente a otras categorías. También existen reglas específicas para determinados contratos, como los formativos. Por este motivo, antes de fijar la duración concreta en un contrato, conviene comprobar qué establece el convenio colectivo aplicable, ya que suele ser la referencia que prevalece, y confirmar los límites legales vigentes en cada momento, dado que pueden variar.
Derechos del trabajador durante el periodo de prueba
Aunque exista la posibilidad de extinguir el contrato libremente durante este periodo, el trabajador en prueba no queda al margen de sus derechos laborales. Durante este tiempo:
- Tiene los mismos derechos y obligaciones que corresponden al resto de la plantilla en su puesto de trabajo, salvo los derivados de la propia extinción del contrato.
- Debe estar dado de alta en la Seguridad Social desde el primer día, exactamente igual que cualquier otro trabajador.
- Percibe su salario conforme a lo pactado en el contrato y al convenio colectivo aplicable.
- Está protegido frente a situaciones de discriminación o vulneración de derechos fundamentales, cuya existencia puede hacer que una extinción durante el periodo de prueba se considere nula, igual que ocurriría con un despido en cualquier otro momento de la relación laboral.
Límites a la libre extinción durante la prueba
La posibilidad de finalizar el contrato libremente durante el periodo de prueba no es absoluta. Existen situaciones especialmente protegidas, como el embarazo, en las que la extinción durante este periodo puede ser cuestionada si se acredita que responde a esa circunstancia y no a una valoración objetiva del desempeño o adaptación al puesto. Además, si en la práctica se demuestra que las funciones realizadas por el trabajador no se correspondían con las previstas para justificar un periodo de prueba de esa duración, o que el trabajador ya había desempeñado las mismas funciones anteriormente en la empresa bajo cualquier modalidad, el periodo de prueba podría considerarse nulo por abuso de derecho.
Recomendaciones prácticas para la empresa
Para utilizar correctamente esta figura, conviene tener en cuenta algunas pautas:
- Verificar siempre la duración máxima aplicable según el convenio colectivo y la categoría del puesto antes de redactar el contrato.
- Dejar constancia por escrito del periodo de prueba pactado dentro del propio contrato.
- Evitar fijar periodos de prueba en contratos de trabajadores que ya han desempeñado el mismo puesto anteriormente en la empresa.
- Documentar, en la medida de lo posible, los motivos de valoración del desempeño durante este periodo, especialmente si se prevé finalizar la relación laboral antes de que termine.
El periodo de prueba es una herramienta útil para reducir el riesgo de una contratación que no termina de encajar, pero su correcta aplicación exige prestar atención a la duración pactada, al convenio colectivo aplicable y a la situación personal del trabajador. Un periodo de prueba mal calculado o aplicado de forma inadecuada puede acabar generando más problemas que garantías, por lo que ante cualquier duda conviene revisarlo antes de formalizar el contrato.